domingo, 15 de abril de 2012

Me quedo ardiendo.


Si me quedo a oscuras, luz de la locura ven y alúmbrame, o mejor me alumbro yo mismo con el fuego de mi alma, prefiero eso a  vagar sin rumbo, rezando a la nada para que me muestre el camino que tiene planeado para mí. ¿Y si no quiero seguirlo? ¿No puedo hacerme mi propio camino?

 Me niego a creerme que mi camino ya está escrito, que alguien ya lo ha planeado por mí, me niego a seguir a todos esos que predican con hipocresía lo buenos que son y que si no hacemos lo que mandan arderemos. Yo ya estoy ardiendo, yo soy un hombre con fuego en el alma, un fuego que quema todo opresor y toda persona que se crea que puede ordenar a la gente lo que tiene que hacer.

Si me ven acercarme empiezan a hacer su gesto, ya saben que el diablo no anda lejos pues siempre vamos de la mano. Es oír hablar del diablo y todos corren, todos tienen miedo pero ¿Quién ha dicho que lo malo no es bueno, o mejor dicho quien ha dicho quién es bueno y quién malo? ¿Por qué no nos dejan verlo a nosotros?...Muy fácil, por miedo a probar el pecado, que nos guste, y repitamos. Personalmente me quedo con el pecado, me quedo con lo que he decidido, yo me quedo ardiendo; así por lo menos no paso frío.






martes, 3 de abril de 2012

Día dos.


Un abrazo un beso una mirada una palabra un gesto…acciones tan cotidianas, tan irrelevantes en un principio. Tras todo este tiempo se echan de menos. El camino por el que has ido lo desconozco, no sé si será mejor o peor que este, solo sé que te desviaste del mío muy pronto.

No se acuerdan, a la gente ya se le ha olvidado, yo puede que lo intente pero ya es un año. Quizás no recuerde la fecha fácilmente pero  no podré  olvidar aquella llamada, aquella  llamada de aquel maldito sábado.  Miré quien era, según descolgué las palabras me paralizaron, no lo quería creer. Colgué y apenas sabía qué hacer, no podía reaccionar.

Muchas noches caigo en el error de pensar en ti, en tu cara, en tus bromas, mientras miro tu fotografía guardada bajo llave en el cajón de mi memoria; que, perezosa para unas cosas,  no se olvidará fácilmente de ti, y mis ojos se inundan de recuerdos muy buenos Ahora con estas líneas lucho por no emborronarlas con otra más de todas las lágrimas que por ti ya derramé.

 Aun me acuerdo de los momentos en los que yo no sabía o no podía hacer algo, te pedía ayuda y me contestabas: “Vale, pero no voy a estar siempre aquí” y no te creía, veía eso como algo muy lejano, como algo que a mí no me podría pasar, no lo tenía ni con mucho en mente pero con el tiempo, la vida me ha demostrado lo cabrona  traicionera y puta que es y cómo las cosas malas también pueden hacerse realidad, a menudo más fácilmente que las buenas. Estés donde estés, exista o no un cielo, por favor, nunca nos olvides. Ahora y siempre  me acordaré de ti, se te echa de menos.